Sé que me comprendes…

Pasarán los años y siempre será igual.

La misma sensación al verla aparcada, saludando con la mirada y mi sonrisa, la preparación antes de subirme y ese instante…justo ese instante, cuando voy a dar al contacto y espero escuchar el rugido característico de una custom…

Suena fuerte y seco, como siempre, haciéndome sentir la vibración del rugido a través de mi cuerpo. Pocas sensaciones existen que se le puedan asemejar.

Cuando empiezo a circular por las calles, noto la mirada de los que no son tan afortunados como yo. La sonrisa se me escapa, pero no por ser consciente de las envidias que despierto, sino por saber que soy parte de una élite que llena y da vida; formo parte de un mundo donde, lo negativo de la vida, simplemente desaparece, y saber eso, fuerza a mi sonrisa a trabajar constantemente, y presumo de ello; presumo de ser feliz cuando voy sobre ella, presumo de ser capaz de olvidarme de todo lo que me rodea, presumo de ser yo mismo.

Mientras respiro hondo para dirigirme a la carretera que me gusta, voy cambiando de marcha según lo pide mi máquina y, con cada cambio, el rugido del motor me cuenta las cosas que van ocurriendo… y todo está bien.

A veces pienso en poner música de fondo;  el viaje será largo y quizá un entretenimiento estaría bien. Pero no… finalmente, decido que no hay mejor música que el rugido del motor, sentir las vibraciones  y transformar lo que veo, en arte.

El arte de sentir, de dominar las emociones dejándolas fluir, de ser consciente de lo que estoy haciendo en ese momento. Estoy vivo, sintiendo cómo cada parte de mi cuerpo responde a mis órdenes.

Siento el frío en la cara, pero no tengo frío; siento la velocidad en mi cuerpo, pero no estoy superando los límites de la carretera; siento el sol a lo lejos, a pesar de saber que, en ésta época del año, no calienta como a mí me gustaría.

No comprendo, cómo algunas personas critican a los que nos subimos a la moto con lluvia o con frío; son sensaciones distintas, pero al fin y al cabo son sensaciones; es en ese momento cuando llegas a una comunión total con tu máquina, conociéndola, sabiendo cómo responde y de qué forma; demostrando que no hace falta correr o hacer locuras para ser feliz sobre una moto.

Los kilómetros van pasando bajo mis ruedas y no quiero que se acaben; sé que, en mi destino, hay personas que me esperan, y estoy deseando verlas, sin embargo, no quiero que el viaje termine; las sensaciones y emociones que aparecen con cada curva, con cada frenada y cada vez que acelero, han dominado tanto mi espíritu que, a pesar de considerarme siempre una persona rebelde, mi montura me ha domado, ha conseguido convertirme en alguien dócil ante ella… y me encanta.

Los que pertenecéis al mundo custom, comprenderéis enseguida cada una de mis palabras; los demás… aún estáis a tiempo.

No existe edad para aprender a sentir y para tener un despertar de las emociones. Incluso si no te gustan las custom, las sensaciones que se pueden llegar a disparar sobre una moto, sea cuál sea el modelo que elijas, sólo puede denominarse con una palabra.

VIVIR

2 comentarios sobre “Sé que me comprendes…

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  1. Yo reconozco que aunque he subido a una moto ocasionalmente, aún le tengo tanto respeto que me cuesta disfrutar del trayecto. Me siento extremadamente vulnerable y frágil sobre una moto y eso me asuste, no es una sensación fácil de disfrutar y solo se puede hacer cuando se confía plenamente en que esa vulnerabilidad no supondrá ningún daño.

    Sin embargo, debo reconocer que las últimas veces que me subí a una moto pensé “quizá estaría bien rodar un poco más” y había un hormigueo diferente donde antes solo había temor. ¿Quizá se empieza por ahí?

    No sé cuándo será la próxima vez que me suba en una moto, pero cuando sea, recordaré este texto, eso seguro 🙂

    Un saludo.

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  2. Yo también sentí el gusanillo del miedo hace años, y por ese gusanillo no me lancé en ese instante. Quizá cada suceso tenga su momento; ahora todo ha cambiado, el miedo se ha convertido en respeto, y ese respeto, similar al que se tiene por un mentor, me hace disfrutar con mucha más tranquilidad.

    Todo son horas, y hacer las cosas cuando realmente estés preparada para ello, sin que nada ni nadie te fuerce, a tu ritmo. Lo que sí está claro es que si te está “picando”…. caerás !!!!! jajajajaj

    Muchas gracias por escribir !!

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